Crítica | El Silencio de los Inocentes

Mi primer encuentro con el Silencio de los Inocentes ocurrió a los 8 o 10 años y aunque mi madre advertía que la película me provocaría “miedo”, mi padre hizo oídos sordos. Algo que hasta fecha agradezco. No obstante, habría que admitir que los temores de mi madre tenían sus razones de ser. Y es…