Crítica: Frankenweenie

Walt Disney Pictures, 2012

Víctor es un pequeño que va a la escuela, convive con sus padres y que pasa su tiempo libre jugando con su perro Sparky. Pese a no tener más amigos, Víctor es muy feliz, por ello, cuando Sparky muere en un accidente, su mundo se derrumba.

Un buen día, su extraño profesor de ciencias le da una idea que le ayudará a tener a Sparky de vuelta, todo gracias a la electricidad.

Frankenweenie nació en 1984 como un mediometraje con el que Tim Burton buscaba hacerse de un lugar en la industria cinematográfica. Para ese momento sólo tenía había hecho el cortometraje Vincent; y Disney, la compañía para la que trabajaba como animador, no estuvo de acuerdo con su concepto y lo despidió.

Casi 30 años después, Disney y Burton se unirían de nueva cuenta para estrenar Frankenweenie, ahora como un largometraje de animación.

La animación tiene el nombre de Burton por todos lados, logrando momentos realmente notables, por ejemplo, el reflejo de la lluvia en la cama de Víctor y el movimiento del pasto cuando el perrito juguetea con una pelota.

De hecho, es el perrito el que tiene los mejores momentos en la película.

Si algo ha caracterizado a Burton es su gusto por lo siniestro, y esta cinta no es la excepción; algo que vemos cuando el niño roba el cuerpo de su mascota del cementerio o que dicho animalito sólo se sienta seguro cuando duerme sobre su propia tumba.

Tal vez, lo único que arruina un poco la experiencia es el final, el cual daba la impresión de que sería mucho más oscuro pero que terminó por ser un final Disney.

Para los fanáticos de Tim Burton, Frankenweenie es una prueba de que la magia del director sigue ahí, lo cual es una buena noticia después de los desastres llamados Alicia en el País de las Maravillas y Sombras Tenebrosas.

Walt Disney Pictures | 2012

************

Ficha Técnica 

Titulo original: Frankenweenie/ País: Estados Unidos/ Año: 2012/ Director: Tim Burton/ Elenco: Charlie Tahan, Frank Welker, Winona Ryder, Catherine O´Hara, Martin Short, Martin Landau/ Guion: John August, Leonard Ripps/ Música: Danny Elfman/ Fotografía: Peter Sorg/ Duración: 87 minutos