Crítica: Thor Ragnarok

Walt Disney Pictures | 2017

Al parecer, lo que mejor le funciona a Marvel es el desmadre. Vaya, no es casualidad que entre las películas mejor recibidas, por público y crítica, están aquellas que tomaron el camino de la comedia: Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014), Ant-Man (Peyton Reed, 2015); y ahora Thor Ragnarok.

La historia básicamente se encarga de resolver la incógnita de donde andaban Thor (Chris Hemsworth) y Bruce Banner (Mark Ruffalo) mientras Los Vengadores organizaban su batalla campal.

Es así que tenemos a estos dos tratando de escapar del estrafalario planeta Sakaar, liderado por el no menos estrafalario Grandmaster (Jeff Goldblum) con la intención de regresar a Asgard y, junto a Valkyrie (Tessa Thompson) y Loki (Tom Hiddleston) vencer a Hela, la diosa de la Muerte (Cate Blanchett).

Seis años después de su cinta debut, y cargando una fallida secuela tras de sí, Thor estaba por cerrar su historia como uno de los Avengers menos populares. Por ello, la principal misión era hacer de él un personaje menos solemne, más humano y capaz de despertar el cariño (e interés) de los fanáticos.

El elegido para realizar dicha tarea fue Taika Waititi, un director de cine independiente originario de Nueva Zelanda, especializado en comedias y cuyo trabajo más conocido era What we do in the shadows, un falso documental sobre un grupo de vampiros radicados en la ciudad de Wellington.

Para quienes conocíamos este trabajo previo del neozelandés, su elección parecía una mala idea, en especial con el antecedente de lo ocurrido con Edgar Wright y su salida de Ant-Man por “diferencias creativas” con el estudio. Afortunadamente, este no fue el caso de Waititi.

El gran valor en Thor Ragnarok es que, al fin, Marvel permitió que uno de sus directores trabajara con plena libertad creativa, dejando así que su estilo se impusiera en la obra. El resultado, una muy divertida locura.

Waititi da rienda suelta a su estilo desenfadado, donde más allá de soltar chistes, lo que predomina es su gran manejo del ritmo para la comedia; que aunado a su talento en la dirección de actores, ayudan a darle sentido a las disparatadas conversaciones y acciones de sus personajes.

Es aquí donde encontramos la enorme capacidad de Chris Hemsworth para la comedia, que más o menos se había visto en el remake de Ghostbusters (Paul Feig, 2016), pero aquí es explotado al máximo. Él, como resto del reparto, no pueden ocultar lo bien que la pasaron haciendo esta película.

Taika Waititi y sus guionistas sacan provecho a las referencias (casi obligadas) al MCU y entregan momentos bastante divertidos a partir de la presencia del Dr. Strange (Benedict Cumberbatch) o de la alusión a eventos ocurridos en películas previas (el arrullo de Hulk en Avengers: Era de Ultrón o la pelea entre el propio Hulk y Loki en The Avengers). De hecho, bien podría tratarse de la cinta con el mayor número de easter eggs al cada vez más amplio universo cinematográfico de Marvel.

Y entre tantas risas, el director no se olvida de la acción armando secuencias bastante logradas e incluso visualmente bellas, como ejemplo, el recuerdo de Valkyrie o la pelea en el puente de Asgard (al ritmo de Immigrant Song).

Es posible que los fanáticos más puristas de Marvel no estén tan convencidos con el rumbo tomado en esta cinta, pero tratándose de una fórmula que desde hace tiempo luce desgastada, la decisión de hacer algo más colorido y atrevido se agradece bastante (y si sirve para ver más películas de Taika Waititi, pues doble triunfo).

Walt Disney Pictures | 2017

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Ficha Técnica 

Titulo original: Thor Ragnarok/ País: Estados Unidos/ Año: 2017/ Director: Taika Waititi/ Elenco: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Cate Blanchett, Mark Ruffalo, Tessa Thompson, Karl Urban, Jeff Goldblum, Idris Elba, Anthony Hopkins, Benedict Cumberbatch/ Guion: Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost/ Música: Mark Mothersbaugh/ Fotografía: Javier Aguirresarobe/ Duración: 130 minutos