Crítica | Icarus

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Netflix | 2017

Si siguieron los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (nombre que mantuvieron debido a la postergación que sufrió el evento a causa de la pandemia) habrán notado que los atletas rusos no compitieron representando a su país sino al Comité Olímpico Ruso, es decir, a la organización que se encarga del deporte en Rusia. Las razones de por qué ocurrió esto se encuentran en el documental Icarus, estrenado hace ya unos años y que se encuentra disponible en la plataforma Netflix.

Originalmente el director Bryan Fogel buscaba demostrar lo fácil que pueden ser falseadas las pruebas antidopaje que se realizan en las competencias deportivas, específicamente las relacionadas al ciclismo. Para Fogel se trataba de un tema personal, pues como ciclista amateur le había inquietado mucho el caso de Lance Armstrong.

Fue así que decidió usarse como conejillo de indias y someterse a un programa de dopaje con la finalidad de mejorar su desempeño durante la Haute Route, una de las competencias más duras del ciclismo amateur.

En esas estaba el cineasta y ciclista cuando la casualidad lo llevo a contactar con el Dr. Grigory Rodchenkov, el director del centro antidopaje de Moscú, quien lo ayudaría a saltarse con éxito las mencionadas pruebas.

A partir de las pláticas que ambos personajes sostienen vía Skype que van construyendo una relación de confianza que lleva (casi de manera accidental) a Rodchenkov a detallar la estrategia que el gobierno ruso desarrolló para convertir a sus atletas en los mejores del mundo y así ocupar los primeros lugares de los medalleros de las competencias olímpicas, veraniegas e invernales. Incluso, aprovechando estos buenos resultados para minimizar la desaprobación que la población pudiera tener respecto a decisiones del gobierno de Vladimir Putin.

Y es justo Rodchenkov quien termina convirtiéndose en el personaje principal del documental. Mostrando una personalidad que mezcla excentricidad y serenidad nos hace dudar sobre su papel en todo este entramado. ¿Es un culpable más o tan sólo una víctima de su gobierno?

Si bien es evidente la inexperiencia de Bryan Fogel como director, lo cierto es que hay que reconocer que supo reconocer la importancia de la información que apareció casi sin querer frente a sus ojos. En ningún momento se aferró a seguir el tema original de su documental sino que supo aceptar que este había quedado sobrepasado y que debía continuar pese a las implicaciones que esta decisión representaría para él y el propio médico ruso.

Y aunque es cierto que en ningún momento se nos dice hasta qué punto los deportistas rusos estuvieron de acuerdo en participar en el dopaje o que la investigación no pasa de lo hecho por Rusia (cuando es evidente que muchos otros países han hecho lo mismo), Icarus es muestra de una de las caras más oscuras del deporte.

Curiosamente, también es un claro ejemplo de cómo en ocasiones la suerte puede ayudar al documentalista.

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Netflix | 2017

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Ficha Técnica 

Titulo original: Icarus/ País: Estados Unidos/ Año: 2017/ Director: Bryan Fogel/ Guion: Mark Monroe, Bryan Fogel, Timothy Rode, Jon Bertain/ Música: Adam Peters/ Fotografía: Jake Swantko, Timothy Rode/ Duración: 121 minutos