Crítica: Lady Bird

Universal Pictures, 2017

Tenemos un nuevo enemigo y su nombre es hype. Esta sola palabra encierra una situación bastante peculiar alrededor de la televisión, la literatura y el cine, generalmente de entretenimiento.

El hype podría traducirse como las expectativas que creamos previo al lanzamiento de un producto o la llegada de un evento. En el caso del cine, este fenómeno se ha vuelto cada vez más frecuente debido a la forma en que se presenta en redes sociales. Y nada ejemplifica mejor el hype que lo ocurrido con Lady Bird.

Pero primero, les cuento de qué va la película.

Lady Bird es el primer trabajo en solitario de Greta Gerwig como directora (previamente codirigió Nights and Weekends) y en ella, nos presenta a Christine (Saoirse Ronan), que junto a su familia debe mudarse Sacramento, California, pues el padre ha perdido su empleo.

Christine o “Lady Bird”, como ella misma ha decidido autonombrarse, preferiría vivir en un lugar como Nueva York, pues está convencida de que en una ciudad como esa encontraría una vida menos superficial y vacía.

Frustrada por no tener la vida que cree merecer, y como buena adolescente, hará todo cuanto se le ocurra para obtener lo que más desea: salir de su ciudad y alejarse lo más posible de su madre (Laurie Metcalf).

Desde sus primeras proyecciones, Lady Bird fue recolectando buenas críticas, tanto así que el portal Rotten Tomatoes le otorgó una calificación positiva del 100% (cosa que sólo había ocurrido con la cinta Toy Story 2 de 1999).

Poco a poco, los comentarios de quienes la veían fueron llenando las redes sociales, provocando que cada vez más personas se interesaran en ella. Incluso, hay quienes la han llegado a catalogar como la película que marcará a una generación. Es decir, las expectativas, o el hype, se fueron a todo lo alto.

Pero, ¿y era para tanto todo ruido hecho alrededor de ella? Me parece que no.

Lady Bird es una buena opera prima pero está lejos de ser extraordinaria. Si bien la historia y los personajes tienen cierto encanto, el supuesto carácter rebelde de la adolescente “Lady Bird” parece más la actitud de una niña insufrible. Lejos de congeniar con ella, uno termina en el bando de la mamá (supongo que la edad tendrá algo que ver).

Gracias a esta película, Greta Gerwig ha conseguido una buena cantidad de premios y nominaciones, la más importante, en la categoría de Mejor Director para la próxima entrega del Oscar.

Dicha distinción parece más oportuna que merecida, y no porque el trabajo de Gerwig sea malo (que no lo es) pero ocurre en un momento en que los movimientos #MeToo y Time´s Up son los temas de mayor relevancia. Y que no se mal entienda, la exigencia de respeto a los derechos de las mujeres en Hollywood (y en el mundo) es más que necesaria, pero también puede utilizarse como un mero oportunismo mediático.

Lady Bird es un caso interesante, donde los méritos de una buena película son exacerbados al punto de casi convertirla en un nuevo clásico del cine. Cosa que no es.

Universal Pictures, 2017

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Ficha Técnica 

Titulo original: Lady Bird/ País: Estados Unidos/ Año: 2017/ Director: Greta Gerwig/ Elenco: Saoirse Ronan, Laurie Metcalf, Tracy Letts, Lucas Hedges, Timothée Chalamet, Beanie Feldstein/ Guion: Greta Gerwig/ Música: Jon Brion/ Fotografía: Sam Levy/ Duración: 93 minutos